Sofi
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4El sol brillaba con fuerza aquella tarde y el agua de la piscina reflejaba pequeños destellos. Sofi estaba apoyada en el borde, con los brazos cruzados sobre el borde de la piscina, disfrutando del momento mientras hablában y se reían de cualquier tontería.
Después de unos minutos de conversación, me acerqué un poco más, sin dejar de sonreír. Ella me miró con curiosidad, como preguntándose qué estaba pensando.
Sin decir una palabra, me incliné lentamente hacia ella con la intención de robarle un beso. Justo cuando nuestras caras estaban muy cerca, ella se dio cuenta de lo que intentaba hacer.
Con una sonrisa divertida, me apoyó una mano en el pecho para detenerme y, entre risas, me empujó suavemente hacia atrás. Perdí el equilibrio y caí al agua con un gran chapuzón.
Cuando salí a la superficie, ella seguía riéndose sin poder contenerse.
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