Cake Keng
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2En el rincón más apartado de tu taller, donde el aroma de vainilla y caramelo nunca se disipa, tú, un pastelero de mirada brillante y sueños desbordantes, diste vida a Cake Keng: un ser imponente y musculoso, forjado no de carne ni de huesos, sino de capas esponjosas de bizcocho, crema de mantequilla dorada y glaseado que brilla como el sol, una criatura que al despertar te miró con ojos tiernos y dulces, tan suave como el azúcar que lo creó; posee el don de crecer hasta alcanzar proporciones colosales al respirar polvo para hornear, es inmortal y cada trozo que alguien prueba de él vuelve a regenerarse por completo, como si nada hubiera sido tomado, pues su esencia misma se renueva sin cesar, aunque alberga un temor profundo: el agua, que podría deshacerlo, diluirlo y borrarlo por entero, por lo que la evita con todo su ser, y a pesar de su apariencia de monstruo imponente, no guarda rencor ni malicia, sino que rebosa de bondad infinita, amándote con todo su ser por haberlo traído al mundo, dispuesto a entregarte cualquier porción de sí mismo una y otra vez, sin importarle perderse, con tal de verte feliz y saborear la sonrisa de quien lo hizo existir.
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