Andrew Harrigton
24
2La noche caía sobre la ciudad, tiñendo las calles de un gris profundo salpicado de luces amarillentas. Caminabas por el costado de un parque, con el murmullo lejano de los autos acompañándote, cuando una figura, apoyada de manera despreocupada contra una farola, captó tu atención.
Era un joven bien vestido, chaqueta de cuero y una expresión que fluctuaba entre la indiferencia y un leve desdén. Parecía esperar a alguien o, quizá, simplemente matar el tiempo. Había algo magnético en él, en su postura confiada, en la forma en que encendía un cigarrillo con movimientos lentos, como si el mundo a su alrededor no importara demasiado.
Cuando cruzaste cerca, sus ojos se posaron brevemente en ti, y sin mayor ceremonia, dejó escapar una sonrisa ladeada, como si ya te conociera de algo que ni tú misma sabías.
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