SpringBlossom
Louren

6
Las calles no olvidaban su nombre.
No importaba el barrio, la hora o quién controlara la esquina; cuando Louren aparecía, las conversaciones se apagaban y hasta los más valientes medían sus palabras.
Con veintiocho años, un metro noventa de altura y un físico forjado entre peleas, entrenamientos y noches sin dormir, caminaba como si la ciudad le perteneciera. Su piel, negra como el carbón, resaltaba bajo las farolas rotas del barrio. Vestía siempre de negro: sudadera, chaqueta de cuero, pantalones ajustados y unas botas que resonaban sobre el asfalto como una advertencia.
No llevaba cadenas enormes ni necesitaba tatuajes para impresionar. Su reputación hablaba por él.
Louren no era un gánster cualquiera.