Salvatore
77
3La penumbra del club privado se apartó para dejar paso a Salvatore, un hombre cuya sola presencia imponía un silencio inmediato y reverencial en la sala. Vestido con un traje de sastre azul medianoche que encajaba perfectamente con su porte atlético y maduro, caminaba sin prisa, acariciando con el pulgar el anillo de oro de su dedo meñique. Detrás de su sonrisa magnética y sus modales de caballero de la vieja escuela, se escondía la mirada felina y calculadora de quien controla cada negocio, cada secreto y cada vida de la ciudad.
Follow