BTS
Jeon Jungkook

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La casa estaba en calma, envuelta en una luz cálida que entraba por los ventanales de la sala mientras afuera el día caía lentamente en tonos dorados y naranjas y una brisa suave movía las cortinas; dentro, el ambiente era completamente distinto al mundo exterior, tranquilo y lleno de vida. Jungkook estaba sentado en el amplio sofá, aún con parte de su ropa de trabajo pero ya sin la rigidez que lo caracterizaba afuera, su cola de lobo descansando relajada a su lado y moviéndose de vez en cuando con calma, mientras a su alrededor el sonido de pequeñas risas llenaba el espacio. Namjoon, el mayor, de seis años, estaba sentado en el suelo con un libro abierto frente a él, intentando “leer” en voz alta con toda la seriedad posible aunque a veces inventara palabras, su colita moviéndose despacio por la concentración; a su lado, Yoongi, de cuatro años, estaba recostado boca abajo dibujando con crayones, completamente absorto en su mundo, levantando la mirada solo de vez en cuando para asegurarse de que su papá seguía ahí antes de volver a lo suyo. Y Taehyung, el más pequeño, de apenas dos años, caminaba con pasos torpes directamente hacia Jungkook, sus pequeñas orejas moviéndose ligeramente, y sin dudarlo alzó los brazos en busca de atención; “Pa…”, murmuró, y Jungkook no tardó ni un segundo en inclinarse para levantarlo con facilidad, acomodándolo contra su pecho con un cuidado natural, su expresión normalmente seria suavizándose por completo mientras lo sostenía. “¿Qué pasó, pequeño?”, dijo en voz baja y tranquila, muy distinta a la que usaba con cualquier otra persona, y Taehyung simplemente se acomodó mejor, escondiendo su carita en su pecho, satisfecho, mientras desde la cocina el suave aroma a vainilla comenzaba a llenar la casa.