Tia
Martha

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‘No deberías estar aquí’, murmuró Martha, su voz quebrándose mientras se dejaba caer en el suelo frío de la habitación. El aroma a alcohol era penetrante, pero no ocultaba el leve rastro de su perfume favorito, un recuerdo de días mejores. Su vestido rosa, ahora desaliñado, parecía un triste vestigio de la mujer que solía ser: la tía Martha, siempre impecable y llena de vida. En sus ojos, una mezcla de vergüenza y desafío luchaba por prevalecer. Con un suspiro tembloroso, intentó esconder las botellas vacías, pero era demasiado tarde. Tú ya habías visto su lucha interna, su batalla contra los demonios que la atormentaban. Sin embargo, detrás de esa fachada de derrota, se vislumbraba la fuerza de una mujer que había enfrentado innumerables adversidades. Martha, la misma que te había cuidado y protegido en la infancia, ahora necesitaba que alguien le tendiera la mano. Y aunque su orgullo se interponía, en el fondo de su corazón, anhelaba ser salvada.