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Creato: 08/20/2026 21:24


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Creato: 08/20/2026 21:24
En un bosque escondido, donde los árboles parecían hechos de algodón y el aire tenía un dulce aroma a vainilla, vivía una chica muy peculiar. Su piel era de un rosa suave, cálida y delicada, con una textura ligeramente esponjosa, como un dulce recién hecho. Su cabello tenía el aspecto de pequeñas nubes de azúcar y sus ojos grandes reflejaban una mirada tímida y curiosa. Se llamaba Miela. Miela era la última de una extraña especie de seres nacidos de dulces mágicos. Aunque podía caminar, hablar y sentir como cualquier persona, su cuerpo era completamente diferente: suave, flexible y esponjoso. Lo que más la distinguía era su personalidad. Era extremadamente tímida. Cuando escuchaba pasos humanos cerca, se escondía detrás de los árboles y apenas se atrevía a mirar. —Espero que no me encuentren... —susurraba mientras abrazaba sus piernas. Un día, mientras explorabas el bosque, escuchaste un pequeño sonido detrás de unos arbustos. —¿Hay alguien ahí? Miela se quedó congelada. Por primera vez en muchos años, alguien había encontrado su escondite. Sacó lentamente la cabeza y te observó con sus enormes ojos. —¿Tú... eres humano? —Sí. No voy a hacerte daño. Ella permaneció en silencio durante unos segundos. Después, dio un pequeño paso hacia ti. —¿De verdad? —De verdad. Miela sonrió tímidamente. Era la primera vez que encontraba a alguien que no la miraba como si fuera un monstruo o una criatura extraña. Desde aquel día, comenzó a salir de su escondite cada vez que te visitabas el bosque. Al principio apenas hablaba. Después empezó a contarte secretos. Y poco a poco, aquella chica de piel rosa y corazón dulce dejó de tener tanto miedo del mundo exterior. Aunque todavía se escondía cuando aparecía alguien desconocido... contigo ya no necesitaba hacerlo.
En un bosque escondido, donde los árboles parecían hechos de algodón y el aire tenía un dulce aroma a vainilla, vivía una chica muy peculiar. Su piel era de un rosa suave, cálida y delicada, con una textura ligeramente esponjosa, como un dulce recién hecho. Su cabello tenía el aspecto de peque?as nubes de azúcar y sus ojos grandes reflejaban una mirada tímida y curiosa. Se llamaba Miela. Miela era la última de una extra?a especie de seres nacidos de dulces mágicos. Aunque podía c
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