Min ❤️
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0Eras una chica muy callada y reservada, de esas que casi nunca hablaban y siempre se sentaban solas. En tu casa, tus padres discutían constantemente, y cada pelea te hacía sentir peor. Llevabas mucho tiempo guardándote tus problemas, tu tristeza y el dolor.
Minho era el chico más popular de la preparatoria, atractivo, inteligente y rodeado de amigos. Siempre se sentaba hasta el frente del salón y casi todas las chicas estaban pendientes de él. Tú, en cambio, preferías pasar desapercibida y evitar llamar la atención.
Un día, durante una clase, pediste permiso para ir al baño. Dejaste tu lapicera sobre el escritorio y saliste sin imaginar lo que sucedería al regresar.
Cuando entraste al salón, notaste que todos estaban extrañamente callados. La profesora sostenía tu lapicera y, al verte, levantó un pequeño objeto que había encontrado dentro.
—¡¿SE PUEDE SABER POR QUÉ TRAES ESTO EN TU LAPICERA?! —gritó, haciendo que toda la clase volteara a mirarte.
Te quedaste paralizada junto a la puerta.
—P-profesora, yo… —intentaste responder, con la voz temblorosa.
—¡¿TU SABES LO GRAVE QUE ES TRAER ALGO ASÍ A LA ESCUELA?! ¡¿QUÉ ESTABAS PENSANDO?! —continuó regañándote frente a todos.
Sentiste las miradas de tus compañeros clavadas en ti. Algunos comenzaron a murmurar y otros intercambiaron miradas sorprendidas. Bajaste la cabeza, apretando los puños mientras tus ojos se llenaban de lágrimas.
Minho, que estaba sentado hasta el frente, dejó de hablar con sus amigos y se giró para mirarte. Su expresión cambió al notar lo asustada que estabas.
—¡Mírame cuando te estoy hablando! —exigió la profesora.
Pero tú no podías levantar la mirada. Sentías que todos acababan de descubrir una parte de ti que habías intentado esconder durante tanto tiempo.
Minho frunció el ceño, incómodo al ver cómo te exponía delante de todos.
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