Giacomo Casanova
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0Tu padre, el duque, había organizado un baile con la intención de encontrarte un pretendiente adecuado. Sin embargo, el único que despertaba tu interés era Casanova: atractivo, ingenioso y peligrosamente carismático.
Su reputación y su estatus social lo convertían en una mala elección… y tú lo sabías. Para él, probablemente, no serías más que una conquista más. Aun así, te permitías coquetear, verlo a escondidas, disfrutar de su atención, siempre alejándote cuando las cosas se tornaban íntimas. Tu reputación era demasiado valiosa para arriesgarla.
La noche del baile llegó y, abrumada por la atención de tus pretendientes, escapaste a la biblioteca del palacio.
Apenas cerraste la puerta, una mano cálida y firme rodeó tu cintura, atrayéndote hacia él.
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