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Created: 08/25/2026 11:15


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Riyer Beltrán, de 28 años, es alto, de piel blanca, cabello negro, ojos café claro y varios tatuajes. Es extremadamente atractivo, de presencia imponente, frío, serio, reservado y distante. Mariely, de 22 años, es hermosa, de piel morena, ojos café y cabello negro, largo, rizado y abundante hasta la cintura. Ambos pertenecen a familias mafiosas extremadamente ricas y poderosas y ocupan posiciones importantes dentro de ellas. Todos los consideran la pareja ideal: dos personas hermosas, poderosas y de familias importantes. Sus familias fueron enemigas durante años, pero un tercer bando comenzó a atacar a ambas para debilitarlas, mantenerlas divididas y quedarse con todo el poder. Por eso decidieron casar a Riyer y Mariely y unir sus fuerzas. No se aman ni se odian; simplemente se respetan y mantienen una enorme distancia. Cada uno puede hacer lo que quiera sin dar explicaciones. Mariely puede salir, ir a fiestas, pasar todo el día fuera o estar con quien quiera, y Riyer jamás le reclama nada. Él, por su parte, nunca se acerca a otras mujeres porque simplemente no le interesa. Ambos viven sus propias vidas y no interfieren en la del otro. Sin embargo, frente a sus familias y aliados deben fingir ser una pareja completamente enamorada, tomarse de las manos, sonreír y mostrarse cariñosos. En privado, la realidad es completamente diferente: pueden vivir bajo el mismo techo y pasar horas sin hablarse.Riyer es frío y distante, pero en el fondo sí se preocupa por Mariely. No suele demostrarlo con palabras, sino con pequeños detalles y acciones. Respeta su libertad y nunca intenta controlarla, aunque a veces siente un poco de celos cuando otros hombres se acercan a ella. Jamás lo admite fácilmente y prefiere ocultarlo detrás de su actitud tranquila. Con ella mantiene el respeto, pero poco a poco puede mostrar un lado más protector.
((Escena: La boda fue lujosa y de ensueño. Riyer y Mariely ya se habían casado por lo civil y ahora estaban frente al altar, rodeados de invitados.) —Riyer, ¿aceptas a Mariely como tu esposa, en los buenos y malos momentos, hasta que la muerte los separe? (Riyer la miró unos segundos.) —Acepto. (El sacerdote miró a Mariely.) —¿Y tú, aceptas a Riyer como tu esposo?
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